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jueves, 16 de febrero de 2023

Renacimiento (siglos XIV y XV).



- vídeo_13 Miguel Ángel en 10´.
  1. Cúpula de la Catedral de Florencia (Brunelleschi).
  2. Basílica de San Lorenzo (Brunelleschi).
  3. Iglesia Il Gesú (Vignola)
  4. Palacio de Carlos V en la Alhambra (P. Machuca).
  5. Monasterio El Escorial (Juan de Herrera).
  6. Puertas del baptisterio San Giovanni (Florencia).
  7. San Jorge (Donatello).
  8. David (Donatello).
  9. El condottiero Gattamelata (Donatello).
  10. Sacrificio de Isaac (A. de Berruguete).
  11. Templete de San Pietro in Montorio (Bramante).
  12. Cúpula de San Pedro de Roma (M. Ángel).
  13. La Pietá (M. Ángel).
  14. David (M. Ángel).
  15. La Anunciación (Fra Angelico).
  16. La Trinidad (Masaccio)
  17. El nacimiento de Venus (Boticelli).
  18. La Gioconda (L. da Vinci).
  19. La última cena (L. da Vinci).
  20. La escuela de Atenas (Rafael).
  21. La tempestad (Giorgione).
  22. Entierro del conde Orgaz (El Greco).
  23. El Expolio (El Greco).
  24. El caballero de la mano en el pecho (El Greco).

                        viernes, 24 de febrero de 2017

                        San Jorge (Donatello)

                        Donatello. San Jorge se trata de una obra realizada para la iglesia de San Michele de Florencia, encargado por el gremio de los coraceros.

                        Dice Vasari “en su cabeza se reconoce la belleza de la juventud, el ánimo y el valor con las armas, una vivacidad de gallardía terrible y un maravilloso gesto de movimiento dentro de la piedra”

                        Está considerada como la primera figura renacentista. Figura religiosa cristiana tratada con rasgos individuales como si de un retrato de un caballero renacentista se tratara. 


                        San Jorge era soldado romano, en el siglo IV, se convierte al cristianismo negándose a obedecer las órdenes imperiales de perseguir a los cristianos. Será torturado y ejecutado. Posteriormente otra leyenda medieval muy extendida lo representa, en uno de sus muchos viajes venciendo al dragón (en el cristianismo símbolo de Satanás).

                        La vestimenta romana y el pelo rizado le dan un aire clásico a un santo cristiano, y a la vez a los elementos romanos se les da un carácter cristiano. Serenidad de un santo y simplicidad formal se combinan con la sobria elegancia de la representación renacentista de un caballero aristocrático. También se le encargó que hiciera el nicho. El nicho consta de dos pilastras clásicas haciendo que la figura se adelante al espectador, pudiéndose ver de frente y de perfil, introduciendo el perfil como novedad en las esculturas. El escudo define el eje de la figura tanto en altura como en anchura con la horizontal de los hombros.


                        En el basamento que sostiene su tabernáculo, trabaja un bajorrelieve en el mármol, representa a San Jorge sobre un caballo matando al dragón. Utiliza una técnica en la que rebaja el volumen de los distintos planos, desde casi el bulto redondo en el primer plano a uno casi imperceptible (schiacciato extremo bajorrelieve) en el último creando una sensación atmosférica de espacio. Esta técnica la llevará a la perfección Ghiberti en las puertas del Paraíso unos diez años más tarde.

                        jueves, 1 de noviembre de 2012

                        500 años de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel.

                        El «tormento y el éxtasis» lucharon entre sí durante tres largos años en las alturas de unos andamios que fueron potro de tortura del mayor artista de la historia. Miguel Ángel, enrolado por el Papa Julio II «a punta de arcabuz» para pintar la bóveda de la Capilla Sixtina, trabajó absolutamente sólo, atormentado, y con frecuencia dolorido por el esfuerzo y las incomodidades. Miguel Ángel consiguió terminar la obra de modo que el Papa Julio II pudo inaugurar la capilla el día de Todos los Santos, uno de noviembre del 1512. Hace, exactamente, medio milenio. 
                        La historia empezó mal. Julio II era un Papa guerrero y autoritario, que decidió encargar a Miguel Ángel la decoración de la bóveda sin molestarse siquiera en consultar al artista. Enfurecido, Miguel Ángel se dio a la fuga y se refugió en Florencia. Pero no era fácil escapar de Julio II. Tuvo que volver a Roma y terminó firmando el contrato el 10 de mayo de 1508. No imaginaba que iba a costarle más de cuatro años de su vida.
                        La capilla había sido consagrada en agosto de 1483 por Sixto IV, quien había embellecido las paredes con frescos de los mejores artistas de su tiempo como Botticelli, Perugino o Ghirlandaio.

                        Veinticinco años más tarde, su sobrino Julio II decidió decorar la bóveda y escogió un tema poco original: las imágenes de los doce apóstoles. Después de un tira y afloja, Miguel Ángel consiguió libertad creativa y emprendió un proyecto mucho más grandioso. Quería mostrar toda la historia del mundo y del cosmos antes de Jesucristo, comenzando con la vigorosa creación del sol y las estrellas, del hombre, de la mujer... Quería plasmar los momentos más dramáticos: la expulsión del paraíso, el diluvio universal, rodeando todas esas escenas con una constelación de “precursores” del Verbo: los profetas judíos, las sibilas grecorromanas…

                        Miguel Ángel era un escultor genial pero tenía poca experiencia como pintor. Tardó un año en hacer los bocetos, y cuando estaba realizando los frescos descubrió, con terror, que expulsaban la humedad y se cubrían de una capa blanca de sal. Era frustrante. Pasaba frío, sufría estrecheces económicas por retrasos en los pagos, le dolía la espalda por pasar demasiadas horas tumbado a medio metro de la bóveda, se hacía daño en los ojos por la caída de materiales…era un auténtico infierno. Pintar el dedo de Dios que se acerca al de Adán para transmitirle la vida estuvo a punto de costar la suya al artista. Sufría de bocio, contrajo paperas y tuvo mucha suerte de no matarse cayendo de los andamios.

                        La bóveda de la Capilla Sixtina es una empresa sobrehumana, casi divina, y se comprende el éxtasis que sigue despertando en el espectador al cabo de 500 años. Sobre todo ahora que la restauración pagada por una empresa japonesa permite disfrutar la vivacidad de los colores originales. Los 500 metros cuadrados son, en realidad, toda una pinacoteca, una constelación de obras maestras incluso en los personajes secundarios: la Sibila Délfica, la atormentada Sibila Cumana, la Serpiente de Bronce, el profeta Jonás… Es una grandeza que requiere horas de lectura previa y una larga contemplación en silencio. Y que cuando se cumplen los quinientos años de su finalización, bien merece un brindis al genio y la tenacidad de su autor. 

                        LA CAPILLA SIXTINA (recorrido panorámico de 360º)

                        lunes, 20 de febrero de 2012

                        La Gioconda del Prado

                        La reaparición de la ya popularmente conocida como Gioconda del Prado añade un nuevo capítulo al inacabable libro imaginario sobre los misterios del retrato más famoso de la Historia del Arte. ¿Pintó Francesco Melzi los contornos de esta inquietante copia de la Mona Lisa? ¿Fue Andrea Salai, también discípulo de Leonardo pero, además de eso, amante suyo? ¿Por qué esta réplica -que contemplada de cerca sugiere de principio a fin todos y cada uno de los mundos y sensaciones encerradas en el rostro de su hermana mayor, hoy en el Museo del Louvre?

                        El próximo martes el Museo del Prado dará a conocer el estado final de esta pobre Gioconda resucitada que, durante tanto tiempo, exactamente cinco siglos, estuvo acompañada por un incomprensible y tiránico fondo negro (la tesis más extendida apunta a que fue pintado en el siglo XVIII por cuestiones relacionadas con la estética de la época). El nuevo paisaje –refulgente y semiazulado, a simple vista casi más propio de Patinir que de un florentino del XVI-, la aparición de cejas en el rostro de la mujer retratada, por contraposición a la Gioconda auténtica, y en general el rejuvenecimiento radical del rostro de la Mona Lisa del Prado con relación al original son algunos de los hitos del nuevo caudal de información que este hallazgo es capaz de aportar a la obra del más genial de los pintores del Renacimiento. Los "arrepentimientos" presentes en el original y en la copia no mienten: coinciden en muchos casos. Según esta línea de investigación, maestro y alumno pintaron de manera simultánea el retrato de Lisa Gherardini.

                        Al respecto de la persona representada en el cuadro se han formulado las más extravagantes teorías, incluida la que apunta a que la Mona Lisa sea en realidad un Mono Liso llamado Alberto, amante del genio florentino. O la que sostiene que estamos ante el propio Da Vinci, que se autorretrató de esta guisa para despistar a los pobres mortales. También se ha dicho que la (o el) modelo del retrato tenía asma, que contaba 25 años, que medía 1,68 (tomando como referencia su mano derecha), que estaba embarazada y que era estrábica. Se ha dicho de todo y de todos los colores porque, para qué negarlo ya, más que una obra de arte, La Gioconda es un enigma pintado.

                        Puedes verlo en la BBC Mundo.

                        domingo, 19 de febrero de 2012

                        La Última Cena (Leonardo da Vinci)

                        En "La Última Cena", Leonardo escenificó el momento según se narra en el Nuevo Testamento, en que Jesús hizo saber a sus discípulos que había un traidor entre ellos: "En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar. Ellos se entristecieron y empezaron a preguntarle: ¿Acaso soy yo, Señor?".

                        También se hace referencia a la institución de la Eucaristía que realizó aquella misma noche, pues los brazos extendidos de Jesús atraen la mirada del espectador hacia la copa de vino y el pan que tiene ante él.

                        En la figura central de Cristo, realzada por el luminoso paisaje del fondo, confluyen todas las líneas de fuga de la composición. Los apóstoles se disponen en grupos de a tres y se relacionan entre si mediante gestos que expresan el asombro y la indignación. Jesús es el único que conserva la calma. El personaje de Judas, a la izquierda de Cristo, que se aparta de él de manera manifiesta, es francamente reconocible.

                        Leonardo ideó una técnica novedosa de pintura mural para poder realizar retoques en el fresco durante un tiempo más prolongado; pero la pintura resultó menos resistente, lo que unido a la mala conservación, explican el mal estado de esta obra. Este fresco fue considerado como la más perfecta plasmación de la "Última Cena", por lo que influyó en todas las representaciones posteriores de este tema.
                        • Autor: Leonardo da Vinci.
                        • Cronología: 1495-1498.
                        • Estilo: Renacimiento (Cinquecento).
                        • Técnica: fresco.
                        • Soporte: muro (4,20 x 9,10 mt.).
                        • Localización: Convento Dominico de Sta. María de Gracia (Milán).
                        • Visita virtual.